lunes, 13 de julio de 2009

Una conversión sin sentido: "Asteroids" al cine

Posiblemente todos aquellos que andan por los treinta y pico y en su juventud gustaban de visitar salas de videojuegos para matar el tiempo gastándose unas cuantas monedas lo recuerden. Para aquellos que no, aquí les hago una breve reseña. En 1979 la empresa estadounidense Atari lanzaba al mercado el que se volvería uno de los juegos de video más emblemáticos de su época. Su título era "Asteroids" y básicamente su mecánica consistía en controlar una nave espacial que debía destruir unos asteroides que moviendose aleatoriamente por la pantalla amenazaban su existencia. El videojuego resultó ser un enorme éxito y fue revolucionario en muchos aspectos; fue uno de los primeros en utilizar un sistema de generación de gráficos por vectores y el primero en permitir al jugador introducir sus iniciales al alcanzar una puntuación máxima.
Evidentemente, una generación entera de millones de aficionados han logrado que su fama haya perdurado hasta nuestros días. Esto es lo único que puede explicar que los estudios Universal hayan comprado los derechos del videojuego para realizar su propia versión cinematográfica.

Quizás esa fama pueda ser su explicación, pero en lo personal no le encuentro suficiente sustento como para justificar una adaptación de este tipo. Vamos, que si las adaptaciones de videojuegos más trabajados argumentalmente y con mas material para ello como "Max Payne" o "Tomb Raider" terminaron ofreciendo espectáculos bastante inferiores en calidad y emociones a sus homónimos infográficos, no sé que se pueda esperar de un juego que pantalla tras pantalla repite su mecanismo, con variaciones prácticamente nulas de una a otra.
El guión de este invento está siendo escrito por Matthew Lopez, quien firmara los guiones de dos de las últimas producciones Disney, "Cuentos que no son cuento" (Bedtimes Stories, 2008) y "La montaña embrujada" (Race to Witch Mountain, 2009) y sin dudas que se tomará su tiempo para escribirlo ya que su estreno está previsto recién para el 2012.

miércoles, 8 de julio de 2009

"Superstición" (Superstition, 1982) de James W. Robertson

"Superstición" forma parte de ese montón de productos terroríficos ochenteros que, por cuestiones meramente comerciales y que poco tienen que ver con su calidad intrínseca, pasan injustamente inadvertidas para la mayoría del público. Y reafirmo lo de injustamente, porque aún aceptando desde el vamos que no se trata de la octava maravilla del género, está varios enteros por encima de productos similares de su misma época.
A comienzos de la década del 80, el cine de terror norteamericano estaba monopolizado por los asesinos seriales enmascarados y por todo tipo de slashers que intentaban copiar la fórmula y mecanismos de otros productos similares exitosos. Así surgieron por doquier clones de "Martes 13", "Halloween" o "Noche de graduación" que además y para peor, iban agotando la idea original en una cadena concatenada de secuelas y más secuelas cada una peor que la anterior.
"Superstición" intentó cambiar un poco el concepto remanido del slasher tradicional sustituyendo al típico asesino de cuchillo o machete en mano por uno de ribetes exclusivamente sobrenaturales.

Básicamente, toda la trama se centra en una vieja y abandonada casa junto a un oscuro lago en la que nadie ha podido permanecer mucho tiempo con vida. Ninguna de las muertes que se han producido en esa casa han tenido explicación, pero hay quienes se las adjudican a una vieja leyenda local; el espíritu satánico de una bruja ahogada 300 años atrás que juró venganza contra todo aquel que se atreva a vivir en esos pagos. Pronto la casa tiene nuevos moradores que comprobarán que la leyenda no es solo un mito pagano.
Ciertamente la historia en sí misma no tiene demasiados elementos originales, pero como dije antes, es un producto bastante más efectivo que muchas producciones terroríficas de la época con mayor presupuesto. La atmósfera de miedo está bien cuidada y junto con la muy efectiva banda sonora de David Gibney son lo mejor de todo el paquete. Las secuencias de sustos, aunque cantadas en su mayoría, funcionan perfectamente bien. Las actuaciones no son nada del otro jueves pero cumplen. 
Tampoco hay grandes nombres en su reparto cosa que por lo general ayuda bastante a hacer más creíble el argumento de este tipo de realizaciones. Quizás la cara más conocida sea la del protagonista, James Houghton, un actor muy popular en la televisión norteamericana de la época y un habitual en muchísimas series televisivas del momento pero cuya carrera nunca llegó a despegar realmente.


El desconocido director James W. Robertson, un técnico especialista en fotografía, no tuvo una carrera destacada como director -solo dirigió un par de títulos menores para televisión- pero su labor aquí fue por demás efectiva y no hay mucho para criticarle en ese aspecto. 

Donde sí encontramos nombres conocidos es en el apartado de la producción ejecutiva; Andrew Vajna y Mario Kassar, dos especialistas que se harían muy populares poco tiempo después al producir éxitos taquilleros como la saga completa de "Terminator" y las tres primeras entregas de "Rambo" entre una cantidad más de producciones populares de los años 80 y 90.
Curiosamente y contra las convenciones del género de su época, no tuvo una secuela a pesar de que su final, inesperado pero totalmente abierto, perfectamente predisponía al espectador a ver una continuación. Jamás se realizó, y ese es otro aspecto que la convierte en algo poco común para su momento.

"Superstición" es un título casi de culto por demás atendible, que colmará las expectativas de cualquier aficionado al cine de terror ochentero o de cualquier otra época. 
Divierte y asusta más allá de sus limitaciones y eso es bastante más de lo que se puede decir de la mayoría de productos de género actuales y de entonces.


Puntaje: 6/10

martes, 7 de julio de 2009

¿Remake de "El Guardaespaldas"? Oh, no!!

Lo que faltaba para llenar el cartón y cantar lotería.
No contentos con estar haciendo remakes innecesarias de películas de los años 80, ahora parece que le empieza a tocar el turno a las de los 90. Según la revista Variety, se estaría preparando una remake de "El Guardaespaldas", película protagonizada por Kevin Costner y la ex-cantante y actual adicta en recuperación, Whitney Huston, cuya interpretación en esta película de 1992 dejó a las claras que lo suyo era cantar y nada más.

Esta nueva versión mantendrá el mismo título pero, supuestamente, cambiará la relación romántica interracial por una de ribetes más infantiles; los protagonistas serían Hugh Jackman (si, el viejo y querido Wolverine) y la revelación adolescente del momento, Hanna Montana.... ehh... perdón, Miley Cyrus. Lo de "ribetes infantiles" va por mi cuenta, porque dada la diferencia de edades -Jackman pasa los 40 pirulos y la Cyrus a duras penas los 16- supongo que no se les ocurrirá plasmar una relación romántica que rozaría lo pedófilo, aunque cosas peores hemos visto.
La versión de 1992 fue dirigida por el británico Mike Jackson, bajo guión del veterano Lawrence Kasdan, y aunque tuvo una aceptable recepción de público pero no de crítica en su momento, lo cierto es que lo que planteaba (hombre-rudo-que-debe-proteger-a-estrella-de-malvado-asesino-lo-logra-fin) era una fórmula comercial absolutamente previsible, gastada y repetida de varias maneras en tantísimas producciones anteriores. Su mayor éxito fue el popularizar una de las mejores canciones de la Huston, "I will always love you", que se convirtió en uno de los temas romáticos más emblemáticos de la pasada década.

En fin. No se ustedes, pero yo no pierdo el sueño por verla.

domingo, 5 de julio de 2009

Se nos fue otro grande: Karl Malden

El día 1ero. de julio falleció Karl Malden.
Recordado por muchos -y me incluyo- por su papel del teniente Mike Stone en la no menos recordada serie televisiva "Las calles de San Francisco" a comienzos de los años 70 junto a un jóven y aún desconocido Michael Douglas, Malden fue actor de raza, representante de una generación de actores que, por leyes inexorables de la vida, nos está abandonado de a poco. Ganador del Oscar por "Un tranvía llamado Deseo" (1951) y del premio Emmy, ejerció también como presidente de la Academia de Hollywood entre los años 1989 y 1992. Una de sus últimas participaciones televisivas la dió en la famosa serie política "The West Wing" cuando ya contaba con 88 años de edad.
Tenía 97 años al momento de morir.
Hasta siempre Karl.

sábado, 4 de julio de 2009

"Max Payne" de John Moore

En el año 2001 el mercado de los videojuegos de acción se revolucionaba con el que se volvería uno de los más populares de aquel momento. Su título era "Max Payne", nombre del personaje protagonista, el cual debía encontrar a los asesinos de su esposa e hijo recorriendo para ello varias fases repletas de tiroteos y separadas cada una por secuencias cinemáticas en las que la voz en off del protagonista narraba sus pensamientos cargados de brutales deseos de venganza.

El éxito del juego y sus secuelas posteriores, llamaron la atención de los productores de Hollywood que, como siempre, intentando aprovecharse de ese mismo éxito iniciaron tratativas para trasladarlo a la pantalla grande. Vistos los resultados y después de tantos años de demora, la verdad es que se podrían haber guardado las tratativas y el dinero que invirtieron en ella, porque esta versión fílmica de "Max Payne" dudo que responda a los ruegos de nadie que la estuviese esperando.

Si bien es cierto que el argumento del videogame no resultaba para nada original -una historia típica y tópica de venganza- no es menos cierto que el de la película se las apañó para empeorarlo bastante. Para empezar y como dije antes, el juego era básicamente un producto de acción, pero por algún motivo el director John Moore y su guionista, Beau Thorne, optaron por convertir la primera hora de película casi completa en una aburrida cinta de investigación policial en la que Mark Wahlberg -muy poco creíble interpretando a Payne; no fue desacertada su nominación a los Razzie de este año- nos expone todo su repertorio de caras de tipo malo y vengativo mientras recorre todos los tugurios mafiosos de Nueva York buscando pistas.
En su periplo, nos presenta una cantidad de personajes, la mayoría de ellos inexistentes en el videojuego, de los cuales la mitad no tienen trascendencia alguna en la trama. Cabe mencionar, eso si, la enorme galería de intérpretes conocidos -la mayoría de ellos salidos del ambiente televisivo- que bordan con mayor o menor gracia sus papeles, pero, como en el caso de la hermosa Olga Kurylenko o el veterano Beau Bridges, resultan ciertamente desperdiciados.
Para colmo, cuando llega la hora de la acción y los tiroteos, nos encontramos con algo totalmente rutinario, plagado de ralentis y efectos "time bullets" -la famosa "bala en cámara lenta"- un efecto heredado del propio videojuego, que hoy por hoy y tras verlo en cantidad de películas de John Woo y en la saga "Matrix" no causa sorpresa alguna y cuyo uso casi constante termina causando hastío.
El desenlace del film, si bien es similar al del videojuego, es incomprensiblemente bastante menos espectacular y no termina de convencer del todo.

No me explico por qué motivo no se mantuvo la estructura original del guión del juego que, vuelvo a decirlo, no era nada del otro mundo, pero sin dudas que en una traslación directa al cine tendría mucho más sentido como entretenimiento que lo que Moore y Thorne terminaron plasmando.
Como quiera que sea y si no se exige demasiado, es posible que esta adaptación al fílmico de "Max Payne" resulte del agrado de cierto público, aunque decididamente, no creo que sea el mayoritario y mucho menos el que disfrutó al máximo jugando el videojuego.
Puntaje: 4/10

viernes, 3 de julio de 2009

"Matar a todos" (2008) de Esteban Schroeder

La historia reciente de América Latina, sobre todo en lo relacionado con los períodos dictatoriales que gobernaron en el Cono Sur del continente hasta la década de los ochenta y sus secuelas posteriores, sigue siendo una de las fuentes temáticas más abordadas por el cine de nuestros países. "Matar a todos" es una co-producción uruguayo-chileno-argentina que viene a sumarse a esta corriente que pretende funcionar como una denuncia sobre los efectos colaterales de las dictaduras militares y al mismo tiempo como un film de suspenso político.

La película del uruguayo Esteban Schroeder nos plantea los hechos relacionados con el llamado Caso Berríos, un científico chileno que trabajó en la fabricación de armas químicas para la dictadura militar de Augusto Pinochet y que a comienzos de la década del 90 fue mantenido preso y posteriormente asesinado en Uruguay. El encubrimiento en plena democracia por parte de la milicia uruguaya de los hechos, será el punto de partida del que la protagonista, Julia (Roxana Blanco) una ayudante de juez, comience una investigación sobre los mismos que terminará enfrentándola con las diversas instituciones que pretenden ocultar su relación con el crímen y hasta con su propia familia.

La combinación de elementos reales con el drama ficcional de la protagonista, será la herramienta mediante la cual Schroeder nos muestre los hechos que terminaron con la muerte del controvertido científico, segmento que ocupa la primera media hora de película y que resulta lo mejor de todo el relato. Pasado el mismo, comienza a plantearse la situación personal de Julia, sus problemas familiares y su enfrentamiento con su propio padre, un ex-militar uruguayo partícipe en la dictadura militar del país, segmento que comienza con cierta contundencia pero cuya tensión dramática e interés decaen rápidamente haciendo que los 40 minutos finales de película resulten ciertamente aburridos.
"Matar a todos" tiene la virtud de ser un producto que, visto exclusivamente desde el punto de vista de la denuncia en la que se basa, funciona correctamente y en ese sentido resulta bastante revelador al plasmar en imágenes los hechos reales tal como se supone que sucedieron y en los lugares reales en los cuales se desarrollaron, aunque al intentar combinar lo real con la ficción dramática pierde contundencia así como también bastante del interés que inicialmente genera.

A pesar de sus reconocimientos a nivel nacional y a los premios ganados en el exterior, no me parece lo mejor del cine uruguayo de los últimos años, y aunque reconozco que su media hora inicial vale la pena, no le basta para alcanzar un aceptable.

Puntaje: 4/10

miércoles, 1 de julio de 2009

Otra remake (y van...) "Un hombre lobo americano en Londres"

Siguiendo con esta carrera hollywodense en la que los estudios parecen competir por quien hace más y peores remakes innecesarias, nos topamos con la noticia que el clásicazo ochentero de terror de John Landis "Un hombre lobo americano en Londres" sería rehecho en poco tiempo.
Landis habría vendido los derechos de su obra a la Dimension Films productora especialista en el género del terror que se encargaría de su realización.

No hay nombres de protagonistas ni directores aún, pero si rumores sobre la misma. Uno de los primeros -y menos creíbles, al menos a mi modesto entender- sería el cambio de sexo de los protagonistas. Quienes recuerden el argumento de la película original de 1980, sabrán que la historia iba de dos muchachos estadounidenses -David Naughton y Griffin Dunne- que de turismo por la campiña inglesa, eran atacados por un hombre lobo el cual le transmite la maldición licantrópica a uno de ellos. Pues bien; en este caso y ateniéndonos al rumor, los dos chicos serían cambiados por dos chicas, lo que terminaría produciendo una mujer-lobo junto con una tan urgente como obvia modificación del título de la película.

No digo que un cambio como este no tenga su atractivo -que dependiendo de quienes interpreten a las dos desgraciadas protagonistas hasta puede resultar altamente erotizante- pero la verdad es que huele a un cambio demasiado forzado que puede alejar definitivamente al producto final del original en el que se basa, perdiendo así su sentido como remake (lo cual no sé si sería tan malo dentro de todo).
Más allá de rumores, conviene recordar que la magnífica película original convirtió a su director, John Landis, en una de las revelaciones del género por esa época, pero cuyo éxito no tuvo mucha continuidad debido al fracaso de sus películas posteriores. "Un hombre lobo americano en Londres" también marcó un antes y un después en el campo de los efectos especiales de maquillaje y hasta inauguró una nueva categoría en los premios de la Academia, el rubro de Mejor Maquillaje, gracias al magistral trabajo de Rick Baker.

También tuvo una tardía secuela a fines de los 90 titulada "Un hombre lobo americano en París", totalmente inconexa con la primera y en la que Landis no tuvo participación alguna, bastante inferior en calidad y repleta de hombres lobos infográficos que daban más gracia que miedo.
Esperemos que sea cual sea el sexo de sus protagonistas, este remakeado resulte mejor que la continuación de la original.