miércoles, 3 de marzo de 2010

"Terror en la Antártida" (Whiteout) de Dominic Sena

Otra de las grandes decepciones de lo que va del 2010, "Terror en la Antártida" pasó sin pena ni gloria por cines locales y rápidamente fue editada en dvd, medio en el que aparentemente está teniendo bastante más éxito.
Los intentos de su engañosa publicidad previa, que pretendían venderla como un film de terror con ribetes fantásticos aderezado por secuencias de acción de alto nivel, muy en la onda "The Thing" de John Carpenter o similares, no dieron resultados y tanto público como crítica le dieron la espalda.
"Terror en la Antártida" no es otra cosa que un thriller policial cuya principal particularidad es el desolado escenario antártico en el cual se desarrolla y cuyos peligros naturales son en buena medida parte de su atractivo. Basada en la novela gráfica "Whiteout" publicada en 1998, la historia nos presenta a Carrie Stetko (Kate Beckinsale) una agente federal asignada a representar la ley y el orden en una base polar durante dos años. A pocos días de abandonar la base antes de la llegada del cruel invierno polar, una cadena de misteriosos asesinatos relacionados con un raro hallazgo en medio de la nieve harán que la agente Stetko inicie una carrera contra reloj para averiguar quien está detrás de los crímenes. Igual de lineal que el argumento de la historieta en la que se basa, su principal virtud es serle bastante fiel en ese y en casi todos los demás aspectos. No hay grandes sorpresas en su desarrollo ya que desde el inicio cualquier espectador mas o menos curtido en este tipo de películas puede deducir de que va el asunto y los motivos potenciales por los cuales el misterioso asesino está eliminando personas. El director Dominic Sena, ferviente admirador de la obra impresa, luchó durante años para llevarla al cine y dirigirla. Es una pena que no lo haya logrado una década atrás, cuando probablemente un film con estas características hubiese funcionado un poco mejor al no tener que competir con tantos productos de suspenso similares.
La actuación de Beckinsale -cada vez mas peligrosamente encasillada con este tipo de papeles de mujer ruda- está dentro de los estándares de lo que ya le vimos en otras películas suyas, sobre todo en la saga "Underworld", por lo que se puede decir que cumple y poco más. La dirección de Sena es correcta más allá de que por momentos parece que estuviera dirigiendo un telefilm caro, pero dudo mucho que el mismo material en manos de otro hubiese arrojado resultados mucho mejores.

"Terror en la Antártida" no es un film aburrido, pero si rutinario, cosa que comparte con la novela gráfica en la que se basa y de la cual podría haber tomado otras lineas argumentales que lo hubiesen hecho algo mas jugado y atractivo, como la sugerida bisexualidad de la agente Stetko, elemento eliminado en la adaptación al cine presumiblemente en aras de mantener una corrección política que se antoja algo pacata en los tiempos que corren.

De todas formas si bien no es de lo mejor, "Terror en la Antártida" tampoco es de lo peor del cine de suspenso reciente, y si uno es capaz de obviar la pretensiosidad nunca cumplida de su propuesta, bien puede amenizar una tarde de domingo frente a la pantalla del televisor.

Puntaje: 5/10

domingo, 21 de febrero de 2010

"El hombre Lobo" de Joe Johnston

Mucho prometía esta nueva versión del clásico de George Waggner de 1941, "El hombre lobo" protagonizada en aquel entonces por Lon Channey Jr. y el legendario Bela Lugosi.

Tal vez ese fue el motivo por el cual esta versión actualizada del mítico film no funcionase como se esperaba que lo hiciera, porque lejos de ser la versión "definitiva" sobre esta terrorífica leyenda, como tanto se cacareaba bastantes meses antes de su estreno, no es mas que una versión prolija pero descafeinada y lineal de la película original, que buscando homenajearla a como dé lugar, olvida que han pasado ya 70 años desde entonces y muchas de sus ideas básicas -desde la apariencia del monstruo protagonista, casi un calco de la del film del 41, a muchísimos de sus mecanismos para generar miedo- han quedado defasadas, haciendo que el film de Joe Johnston apenas sea una pálida imagen de lo que tanto prometía.

No es culpa de Johnston, director de segunda unidad de Steven Spielberg que dirigiera hace unos años la tercera entrega de "Parque jurásico", si no del guión que le tocó en suerte dirigir, absurdamente anticuado para los tiempos que corren hasta en el reservado de los ya acostumbrados efectos digitales, que por momentos parecen de hace 10 años atrás.

El otro problema es el protagonista, un Benicio del Toro que sencillamente no da la talla con el papel que debe representar y que parece en todo momento disperso, como preguntándose que rayos hace ahí. Supongo que el que sea uno de los productores del film algo tuvo que ver.
Hugo Weaving -el ya para siempre recordado agente Smith de "Matrix"- está bien en su papel de investigador-cazador, pero no descolla ni da todo lo que uno sabe que podría darle al papel.

Pero no todo es malo. Anthony Hopkins con su sola aparición ya da una lección de lo que es tener presencia en pantalla, amén de que su papel está demasiado cantado desde el vamos. Por su parte, la hermosa y delicada Emily Blunt cumple con lo suyo, que tampoco es mucho y que funciona mas como un ornamento sentimental que otra cosa.
La banda sonora a cargo del casi siempre impecable Danny Elfman, un músico que ha dado lo mejor de sí en películas como "Batman" (1990), es portentosa y efectiva, aunque es imposible obviar que muchos de sus acordes recuerdan demasiado a los que Wojciech Kilar compuso para la estupenda "Drácula" que dirigiera Coppola en 1992.

En definitiva, "El hombre lobo" es una remake que, a pesar de intentar actualizar algunos planteos del original -sobre todo en lo referente a la carga sangrienta, inexistente en la película de 1941- no logra atrapar casi en ningún momento y uno siente que es algo ya tan visto que casi puede adivinar lo que sucederá secuencia tras secuencia.

Un mito tantas veces usado por Hollywood en películas realmente sorprendentes como "Un hombre lobo americano en Londres" (1980) o "Aullidos" (1983), films que actualizaron la leyenda al punto que fueron el mojón de referencia para buena parte del cine de terror que vino en los años siguientes, se merecía algo mucho mejor.
Así como está deja la impresión de haberse quedado en la promesa de algo que no fue.

Puntaje: 4/10

lunes, 15 de febrero de 2010

"Camino hacia el terror 3" (Wrong turn 3) de Declan O'Brien

No hay quien pueda poner en dudas a estas alturas, que las sagas de terror son un filón muy redituable para el Hollywood actual que no se amilana en absoluto en convertir un título pequeño y de poco presupuesto en el inicio de una trilogía, tetralogía o lo que más le convenga. Ahí tenemos de ejemplos a la ya muy estirada saga "El juego del miedo" (Saw) en su sexta parte o "Destino final" en su ya cuarta versión.

En el año 2003, aparecía un nuevo título que con el correr de los años tendría el mismo destino; "Camino hacia el terror" (Wrong turn), film de horror survival deudor de títulos tan emblemáticos como "El despertar del diablo" (The hills have eyes) en cualquiera de sus versiones, en el que un grupo de jóvenes estereotipos perdidos en la espesura del bosque en el cual excursionaban terminan siendo cazados por una familia de mutantes caníbales. A pesar de lo trillado de la idea la misma funcionó con bastante éxito, lo que motivó una secuela aún mas sangrienta,"Camino hacia el terror 2: Final Mortal", que a pesar de ser argumentalmente bastante mas trabajada y mucho mas entretenida que la anterior, no pasó por cines y se editó directamente en dvd.
El éxito de esa segunda entrega dió origen a una tercera, recientemente editada en Uruguay en formato dvd con el mas que evidente título de "Camino hacia el terror 3". La idea base es la misma de los films anteriores, al punto que sus primeros minutos son casi un calco. Pero pasado ese tramo la cosa cambia para mal. Y yo diría que para muy mal.

En esta ocasión, los protagonistas de la salvaje cacería mutante no son unos jóvenes sedientos de sexo y aventuras, sino un grupo de violentos presidiarios y sus custodios policiales que durante un traslado hacia una nueva prisión, son atacados en medio de la noche por un deforme caníbal que tras sacar el autobús que los transporta fuera de la carretera comenzará a eliminarlos uno por uno. Pero esa no será la única amenaza para los protagonistas, ya que a sus odios personales se sumará la misteriosa aparición de un viejo botín de millones de dólares que fomentará la codicia entre ellos.
En definitiva, lo que "Camino hacia el terror 3" propone es un intento por querer diferenciarse de sus antecesoras con una mezcla que incluye lo peor de "El fugitivo" con films de persecución policial similares, aderezado muy de a ratos por chispazos de terror truculento.
Y éste es el principal defecto del film de Declan O´Brien; la mayor parte del metraje se centra casi exclusivamente en el enfrentamiento entre los personajes centrales -policías y presidiarios- tanto por sus diferencias personales como por el dinero que sin demasiadas explicaciones aparece en medio de la nada, dejando muy en segundo plano el elemento terrorífico que queda relegado a un único(!) mutante absolutamente payasesco y nada aterrador.


La película se empieza a hacer demasiado larga antes del primer cuarto de hora y a pesar de que su carga sangrienta es bastante alta para ese entonces, no basta para tapar las notables carencias de un relato aburrido y por momentos absurdo, que abusa en exceso de los efectos digitales -muy pobremente realizados por otra parte- y decepcionante en todos los sentidos teniendo en cuenta la buena calidad de los dos films anteriores que, con presupuestos igual de bajos, lograron resultados mucho mejores.

Un producto de terror olvidable, que no creo que dé ni para los incondicionales del género, ni siquiera para los de la saga.

Puntaje: 3/10

lunes, 8 de febrero de 2010

Rincón de videoclub: "Batalla mas allá de las galaxias" (Battle beyond the stars, 1980) de J.T.Murakami

A comienzos de los años 80 el cine de ciencia ficción estaba notablemente influenciado por el arrasador éxito de "La guerra de las galaxias" de George Lucas. Esto quedó evidenciado por la enorme cantidad de producciones del mismo género realizadas en los años siguientes, la mayoría de ellas clónicos de calidad paupérrima salvando algunas excepciones.

"Batalla mas allá de las galaxias" es probablemente, pero no por mucho, una de esas excepciones. No resulta nada raro que un productor con el olfato oportunista de Roger Corman se haya querido poner bajo la sombra del éxito del film de Lucas, produciendo un film de similares características que incluyen todos sus tópicos; batallas espaciales, criaturas alienigenas varias, robots, malos muy malos y buenos muy buenos. Claro que todo ello realizado con un presupuesto 150 veces menor al que tuvo Lucas para su mítica creación. El resultado fue un producto que en algunos momentos luce bastante cuidado en sus aspectos técnicos, sobre todo en lo referente a decorados e interiores -al menos para la época- y en otros lamentablemente no tanto, siempre manteniéndose dentro de los cánones de la serie B.
Corman contrató los servicios del veterano guionista Walter Sayles para escribir un guión que estuviera a la altura del producto a clonar. El problema es que Sayles se limitó a recibir su cheque sin quemarse demasiadas neuronas en el proceso de creación porque "Batalla mas allá de las galaxias" no es otra cosa que una translación en clave de space-opera de "Los siete magníficos", uno de los más emblemáticos westerns de los años 60 a su vez inspirado en "Los siete samurais" de Akira Kurosawa, dando como resultado una historia de ciencia ficción resultona de a ratos pero poco original.
La cosa va de un pequeño y pacífico planeta llamado Akir el cual es amenazado por el malvado Saidor de los Malmori (John Saxon), un lider guerrero que se traslada por el espacio con su ejército de mutantes a bordo de una poderosa nave equipada con un arma capaz de destruir un planeta de un solo disparo -cualquier semejanza con la Estrella de la Muerte de "Star Wars" no debe ser mera coincidencia-. Los habitantes de Akir tienen seis días para buscar ayuda antes de su llegada por lo que un joven guerrero (Richard Thomas) es enviado a buscar aliados fuera de su planeta para combatirlo.

La búsqueda del protagonista por toda la galaxia dará sus frutos, logrando reunir a un tan improbable como variopinto grupo de guerreros espaciales que van desde un cowboy terrestre -interpretado de muy mala gana por George Peppard años antes de hacerse famoso por el seriado "The A-Team" o "Los Magníficos" como se conoció en Uruguay y en otras partes-, pasando por un cazador de recompensas solitario interpretado por un Robert Vaughn en total decadencia, a una voluptuosa guerrera valkyria interpretada por la nada pudorosa Sybil Dan
ning, una habitual en el cine fantástico de clases B y Z de la época, entre otros tantos personajes alienigenas a cual de todos mas carnavalero.

No hay demasiada seriedad ni atención en la elección de los personajes, lo que demuestra el pobre trabajo creativo de Sayles a la hora de escribirlos que parece haber pensado que lo más importante era la diversidad de los mismos, por mas ridículos que resultaran, a que fueran medianamente creíbles para el público.
Por otro lado, las actuaciones van de irregulares a directamente malas, y salvando el trabajo de Thomas como héroe y el de John Saxon como villano, el resto la verdad que es bastante olvidable.

El otro punto negativo es el tramo final, con varias batallas que se desarrollan tanto en tierra como en el espacio, momento en el que las carencias presupuestarias se hacen más evidentes a cada minuto. Deja toda la impresión que el dinero ya se venía acabando para ese entonces, por lo que el director J.T. Murakami -un especialista en cine animado devenido en director- decide recurrir a viejos trucos de abartamiento, como repetir durante las batallas las mismas secuencias de naves disparando y explotando una y otra vez. Para colmo, hay una alarmante baja en la calidad de los efectos especiales a nivel general con respecto a los de la primera mitad de la película
y una cantidad innecesaria de planos de los diversos personajes emitiendo comentarios gastados e intrascendentes o con reacciones insólitas en momentos totalmente inadecuados -la secuencia del cowboy de Peppard tocando la armónica a bordo de su nave mientras cae en combate trata de parecer heroica, pero luce casi surrealista-.
Al menos, la música del joven compositor James Horner, que años después alcanzaría la gloria tanto artística como profesional gracias al blockbuster "Titanic" de James Cameron, eleva en algo la dignidad de esas secuencias así como la del conjunto.

Es una pena que ni Sayles ni Corman hayan afinado un poco más tanto la calidad del guión como el uso del presupuesto con el que contaban, porque el resultado final quizás hubiese sido algo mucho mas digno que lo que terminó siendo.
De todas formas, no puedo decir que sea un producto aburrido y menos aún para quienes gustan de la ciencia ficción de clase B. Pero al quererse tomar tan en serio a sí mismo pretendiendo emparentarse con lo que no puede "Batalla mas allá de las galaxias" termina quedando como el primo pobre de "Star Wars", a muchísima distancia de la adrenalina y fuerza que el film de George Lucas siempre ha tenido y aún tiene.

Puntaje: 5/10

miércoles, 3 de febrero de 2010

"Destino Final 4" (The Final Destination) de Eric Bress y David R. Ellis

Nick O´Bannon y sus amigos asisten a una carrera de autos Nascar en el circuito de alta velocidad McKinley. Sin embargo, lo que prometía ser una tarde de emociones se convierte en pesadilla cuando Nick tiene una visión premonitoria en la que un terrible accidente entre todos los autos que compiten acaba matando a todos los asistentes. Nick convence a su novia y amigos de salir del circuito tras lo cual se produce el brutal accidente en el que mueren docenas de personas.
Todos creen que la visión de Nick fue un milagro y que la vida les ha dado una nueva oportunidad. Sin embargo, la muerte les tiene preparado un nuevo y terrible destino a todos.

Cuarta entrega de la saga iniciada en el año 2001 por Glen Morgan y James Wong y que innova poco y nada con respecto a las anteriores. La gracia del asunto es la misma de siempre; grupo de sobrevivientes de algún tipo de catástrofe que creyendo ser afortunados por haber escapado de una muerte segura, comienzan a ser perseguidos por la mismísima Parca que los elimina en el mismo orden en el que debieron haber muerto. La única forma de burlar su mortal destino es intentar romper la cadena de muertes original.
Manteniendo la misma mecánica de los films anteriores y muchos de sus elementos básicos -la ominosa presencia del número 180 como presagio de muerte, entre otros- la principal fuerza de "
Destino final 4" como divertimento se centra en las distintas formas de morir de sus personajes centrales -que aunque cada vez más rebuscadas no por ello menos originales- y en las desesperadas acciones de sus protagonistas para evitarlas.

Filmada en principio para ser visionada en cines bajo el sistema 3D -recurso que originalmente iba a ser utilizado en la tercera entrega- no hay mayores sorpresas en su desarrollo y aunque resulta igualmente divertida, probablemente sea la más floja de las cuatro entregas.
De todas formas, sigue siendo una propuesta de terror de consumo rápido y aceptable, sobre todo si se disfrutó con las entregas anteriores.

Puntaje: 5/10

lunes, 25 de enero de 2010

"Amor sin escalas" (Up in the air, 2009) de Jason Reitman

Recién al terminar de ver "Amor sin escalas" uno puede entender el motivo del enojo de quienes aseguran que el título al castellano de "Up in the air" es tan ridículo como poco apropiado. En efecto. Lejos de ser un film romántico como engañosamente los tituladores al castellano del mismo nos quieren sugerir, "Up in the air" -como me referiré de aquí en mas al producto en cuestión- es en realidad una comedia dramática inspirada en la actual situación de crisis que vive el país inventor del dólar.

George Clooney interpreta a
Ryan Bingham, un especialista en reducción de personal que recorre en avión los Estados Unidos -de ahí el "arriba en el aire" del título original en inglés- avisando a los desafortunados empleados de las empresas que contratan sus servicios que han sido despedidos. Absolutamente frio y metódico, sus constantes viajes hacen que prácticamente no tenga un domicilio permanente. Su única relación amorosa mas o menos regular y muy libre, se basa en encuentros programados mediante agenda electrónica. Su única afición -si asi se le puede llamar- es acumular millas de viajero, con la única finalidad de formar parte de un club de 6 o 7 miembros de viajantes exclusivos. Su mundo de relaciones personales es pequeño y se limita a unas pocas reuniones en su lugar de trabajo y a unas cuantas llamadas a su familia cada tanto.
Sin embargo, su medido mundo de horarios, vuelos y hotel
es comienza a temblar cuando una jóven empleada recién contratada por su empresa (una estupenda Anna Kendrick) intenta imponer un nuevo sistema de despidos via internet que acabaría con esa vida de viajes contínuos a la cual ya está totalmente acomodado. Ante el rechazo de Bingham al sistema, su superior decide que su recién incorporada compañera de trabajo viaje con él para ganar experiencia y, al mismo tiempo, para comprobar la viabilidad de esa nueva forma de "terminar" empleos.A partir de ese momento, el film de Jason Reitman (hijo del conocido director de comedias Ivan Reitman) se convierte en una especie de road movie aéreo, donde ambos personajes aprenderán algunas cosas del otro y también de ellos mismos.
Reitman ya había destacado hace un par de años con el inesperado éxito de "Juno", un film indepe
ndiente que sin ser nada del otro mundo llegó a competir por el Oscar. Pero "Up in the air" es un film mucho mas maduro y mejor concebido que aquel, en buena medida gracias a la prolija adaptación firmada por el propio Reitman de la novela de Walter Kirn en la que se basa.Sin embargo, es en la actuación de George Clooney que reposa buena parte del valor de un film que, mas allá de sus valores propios, no tiene nada especialmente nuevo con respecto a otros productos de temática similar -a saber; hombre solitario que descubre la posibilidad de una nueva vida frente a una situación inesperada- salvo el contexto de crisis económica reciente del gran imperio del norte en el que se plantea. Y justamente, son los momentos en los que se desarrollan las entrevistas de despido, que enfrentan al protagonista del relato con la realidad mas cruel de la caida del sueño americano, los momentos más álgidos de la película.
Por ello, no deja de ser una pena que el film no se haya decantado un poco más por esa vertiente de realidad actual prefiriendo centrarse durante bastante rato en los aspectos mas familiares e íntimos del protagonista -incluidas secuencias como la de los preparativos de boda de su hermana- que sin llegar a ser totalmente superfluos, aletargan demasiado el meoyo de la trama restándole valor al conjunto y a la idea inicial.
Afortunadame
nte, en los tramos finales del relato la historia vuelve mas o menos a los carriles establecidos al comienzo, siendo todo un logro del guión escapar del típico y forzado happy end en el que tan habitualmente terminan cayendo este tipo de historias de autodescubrimiento personal.
Mención especial merece la labor de Anna Kendrick, una jóven actriz que promete y mucho -aunque vista en la mediocridad de la saga "Crepúsculo" no lo parezca- cuya actuación opaca bastanta a la de Vera Farmiga, otra notable actriz que aquí no llega a lucirse tanto, mas por méritos de sus compañeros de reparto -Clooney y la misma Kendrick sobre todo- que por su performance como intérprete.

"
Up in the air" es un film que vale la pena verse. No es una gran película -pocas lo son hoy día- pero si una muy buena, que pudo haber sido mejor de haber tomado otros derroteros que prefirió no seguir. Con todo, tiene los suficientes valores artísticos así como reflejos de una cruel realidad actual como para ser una propuesta sumamente llamativa y valedera, a la que seguramente la Academia premiará con más de una estatuilla en la próxima entrega de los premios Oscar.
Puntaje: 6/10

lunes, 18 de enero de 2010

"Sherlock Holmes" de Guy Ritchie

El siniestro Lord Blackwood es detenido tras cometer una serie de crímenes rituales por Sherlock Holmes y el doctor John Watson, investigadores particulares al servicio de la policía de Scotland Yard. Blackwood es condenado a muerte y ejecutado en la horca, pero su cadaver desaparece misteriosamente y hay quienes aseguran que ha vuelto a la vida con el único objeto de vengarse de la ciudad que lo condenó. El terror se apodera de Londres y solo la perspicacia de Holmes y su fiel amigo Watson pueden resolver un enigma de características tan sobrenaturales.

Debo admitir que aunque en mi infancia leí algunas de sus aventuras nunca fui fanático del personaje de Arthur C. Doyle, ni el de la obra literaria ni el de las numerosas versiones fílmicas inspiradas en ella. Quizás sea por ello que esta nueva versión dirigida por el ex-marido de Madonna no me haya parecido, como a muchos de sus fieles seguidores, una afrenta irrespetuosa a sus orígenes.
Esto último me resulta llamativo, porque este nuevo Holmes se parece mucho más de lo que su fanáticos seguidores quieren asumir al que Conan Doyle retrató en sus libros. En efecto; lejos de la imagen refinada, pulcra y exacerbadamente intelectual y meditativa que habitualmente el cine nos ha dado del personaje, interpretado en sus encarnaciones mas célebres por actores de la talla de Basil Rathbone o Peter Cushing, o en las menos por Roger Moore o hasta el mismísimo William Shatner, los nuevos Holmes y Watson de Guy Ritchie son, como en las diversas novelas, hombres tanto de acción como de palabras, sin demasiados reparos cuando la necesidad los obliga a ir a los golpes contra adversarios aún mas fuertes o numerosos que ellos, dotados de una gran habilidad para el combate cuerpo a cuerpo -ambos son expertos en diferentes disciplinas de defensa personal, cosa que también esta tomada de las novelas-, con un sentido de justicia que habitualmente saben fundir con su gusto por la aventura.

De esa forma Ritchie evade ágilmente toda la iconografía habitual relacionada con el personaje -la gorrita cazadora, su enorme pipa y hasta su recordado "Elemental mi querido Watson", elementos estos ajenos a la obra de Doyle e inventados en adaptaciones teatrales y cinematográficas posteriores- apuntando así a actualizar al mismo. ¿El resultado? Un film digno y divertido, con dosis de humor -casi siempre procedentes de las discusiones entre sus protagonistas centrales- metidas en una trama de misterio que no queda demasiado opacada por la acción mas allá de que tampoco sea algo demasiado original que se diga.
Robert Downey Jr. da todo de si a su Holmes, impostándole ticks mas propios de su persona que del personaje en cuestión, convirtiéndolo en un egocéntrico misógeno y solitario empedernido, poco higiénico y amante de las peleas callejeras que goza alardeando de sus brillantes dotes deductivas dando explicación a lo inexplicable por mas sobrenatural que ello parezca. Por su parte, Jude Law y su doctor Watson, si bien mas centrado y con un perfil más cercano al del típico caballero inglés, es un obesesionado por el método pero amante de la acción, incapaz de rechazar una buena pelea cuando esta se presenta, lo que lo deja muy lejos de la imagen habitualmente pasiva y regordeta que tan empecinadamente las obras posteriores a la muerte de Conan Doyle así como muchas películas nos han habitualmente presentado.

El resto del reparto cumple, destacándose Mark Strong como el malvado Lord Blackwood, una némesis casi perfecta de los protagonistas solo opacada por la imagen del malvado Dr. Moriarty, villano habitual en la obra original pero que aquí aparece entre bambalinas como un prometedor rival en una futura secuela. La preciosa Rachel McAdams por su parte, funciona a duras penas como una necesidad argumental momentánea, pero que con un poco mas de esmero bien podría haber sido totalmente eliminada del libreto y sustituida por algún personaje un poco mas interesante.
La reconstrucción de época es soberbia, presentándonos una imagen de Londres de fines del siglo XIX repleta de grises, sucia y amenazadora, muy lejana a la brillante imagen victoriana que tantos otros films de época han plasmado de ella, trabajo visual producto de una combinación ideal de decorados reales y vestuario con la ya habitual infografía digital.

"Sherlock Holmes" es , por lo tanto, un film que toma las facetas menos conocidas del personaje literario o, por lo menos, las que el cine habitualmente ha preferido evadir, siendo la combinación de las mismas con las clásicas e impostadamente icónicas el principal logro del trabajo de Ritchie. No digo que el film vaya a hacer historia -probablemente en un año nadie siquiera lo recuerde- pero su suma de elementos y la forma en la que están ensamblados para darle nueva vida a algo tantas veces visto es lo suficientemente encomiable como para que merezca la pena pagar una entrada y verla.

Puntaje: 6/10