domingo, 6 de marzo de 2011

"Desconocido" (Unknow, 2010) de Jaume Collet-Serra

Martin Harris (Liam Neeson) es un afamado científico que llega junto a su esposa a Berlín para asistir a una importante conferencia de ciencias. Pero tras una accidente automovilístico, Harris queda en coma durante varios días. Al despertar, descubre que todo lo que recuerda de su vida parece ser falso; ni su esposa ni sus colegas lo reconocen y otro hombre ha ocupado su lugar. Harris empieza a investigar sobre su pasado, convencido de que todo lo que le sucede es parte de una conspiración contra él a pesar de no tener ninguna prueba de ello y del riesgo de que caer en la más profunda locura.

Liam Neeson vuelve a interpretar a un hombre desesperado en busca de la verdad, como ya lo hiciera hace unos años en la muy entretenida "Búsqueda implacable" (Taken). Evidentemente, su gran rendimiento como héroe de acción en aquel film lo convirtió en la opción más lógica para protagonizar "Desconocido" la última película dirigida por el español Jaume Collet-Serra ("La huérfana", 2007)

La mención de "Búsqueda implacable" resulta inevitable ya que además del mismo actor en el protagónico ambas comparten tramas similares desarrolladas en territorio europeo. La principal diferencia es el elemento de thriller sicológico que Serra combina hábilmente con la acción más desenfrenada en la que no faltan persecusiones automovilísticas, peleas a puño limpio y algún que otro tiroteo.
La otra diferencia, aunque menor, es el personaje que encarna Neeson, que en este caso es menos violento y expeditivo que el ex-agente de la CIA que interpretaba en "Taken".
Aunque no haya nada demasiado original en la historia la misma se desarrolla dinámicamente, manteniendo el interés del espectador casi hasta el final mismo, interés que solo se quiebra un poco cuando el guión mete un giro inesperado muy en el tono de las novelas cienciaficcionescas de Phillip K. Dick -aunque sin vueltas existencialistas- que explica medianamente bien el misterio propuesto aunque sin lograr atar por completo todos los cabos sueltos. Aún así la conclusión tiene su impacto, es aceptable y agradará a la mayoría de los espectadores aficionados a este tipo de tramas.

En el terreno de las actuaciones, la rudeza e impronta de Neeson como protagonista destaca con creces sobre el resto de un reparto integrado en buena medida por actores alemanes conocidos, entre ellos Bruno Ganz, inolvidable por su interpretación de un decadente Adolf Hitler en la excelente "La caída" (2006) y la rubia Diane Kruger, ya completamente amoldada a la idea de ser una hermosa secundaria.

"Desconocido" es un film que no innova mucho con respecto a otros thrillers de acción similares. A mi modo de ver y a pesar de sus muchos puntos en común, no es mejor que "Búsqueda implacable". Con todo, su ejecución está lo suficientemente lograda como para destacar por encima de otros productos del género recientes, convirtiéndose en uno de los mejores estrenos de su tipo en lo que va del año.
Puntaje: 6/10

viernes, 18 de febrero de 2011

Piraña 3D (Piranha 3D, 2010) de Alexandre Aja

Una serie de temblores en el fondo de un lago de Arizona, ha liberado unos monstruosos peces prehistóricos capaces de devorar a un ser humano en cuestión de segundos. Pronto ese lago será visitado por unos 50.000 jóvenes ansiosos por divertirse en sus vacaciones de primavera. Solo un grupo de extraños está al tanto de la mortal amenaza y deberán unir sus fuerzas para sobrevivir a estas criaturas y detenerlas.

La versión original de "Piraña" dirigida por Joe Dante en 1978, fue un efectivo vehículo de terror en su época que explotaba a su manera el filón de los miedos submarinos descubierto por Steven Spielberg unos años antes en su mítica “Tiburón”.

El director francés Alexandre Aja, un consumado especialista en el cine de terror y admirador del film original de Dante, tenía desde hace años la idea de rehacerlo a su modo , o lo que es lo mismo, con la truculencia habitual de su forma de hacer cine de género. Aja entró de buena manera al mercado hollywoodense en el año 2006 gracias a su interesante reversionado de "El despertar del diablo" (The hills have eyes) un clásico del terror que dirigiera Wes Craven en 1977 y con la no tan interesante pero si aceptable "Espejos siniestros" (Mirrors, 2009).

Aunque no siempre un buen pie de entrada augura un buen futuro dentro del competitivo mercado del cine de terror norteamericano, lo cierto es que esta nueva remake de Aja supera con creces no solo a sus trabajos anteriores, sino también al promedio de remakes del género que han pululado en los últimos años.

La versión de 1978, si bien era potable para su momento, adolecía de severos problemas de ritmo así como de una evidente pobreza en el acabado de sus efectos visuales producto del acotado presupuesto con el que Dante contaba en su momento. Era, por tanto, un producto mejorable en muchos sentidos.

Los cambios argumentales con respecto al original están relacionados sobre todo al origen de los bichos asesinos -antes productos de un experimento militar fallido, ahora prehistóricos- y a cierto tono paródico inexistente en la versión del 78, cambios que no afectan demasiado el desarrollo de una trama que en sus primeros cuarenta minutos son solo rutina de presentación típica de este tipo de películas, con un par de muertes repartidas por ahí para ir generando clima y a modo de preámbulo de lo que vendrá. Pasado ese tiempo Aja se despacha de lo lindo con secuencias de su más pura faena, en un festín de terror que tiene de todo; humor negro, desnudos femeninos varios-algunos a cuento, otros no tanto-, muertes de exagerada truculencia y sangre, muchísima sangre. El resultado es un producto de terror sumamente entretenido y muy bien filmado, no apto para estómagos débiles, que desde la mitad hasta su climax final no quita el pie del acelerador en ningún momento.

Sorprende ver en el protagónico a la blonda Elisabeth Shue, nominada a un Oscar a mediados de la década de 1990 y desde hace tiempo metida de lleno en el mundo de producciones de clase B como esta. Cabe mencionar también algún que otro homenaje metido por ahí, como el cameo de Richard Dreyfuss rememorando su papel de Boyd en "Tiburón" y un Christopher Lloyd -algo maltratado por los años pero igual de eficiente- en otro papel de científico investigador, aunque menos frenético que el que le vimos en la inolvidable trilogía de "Volver al futuro".

En cuanto al tema del 3D, solo puedo decir que no tiene mayor incidencia en la calidad de lo que se muestra. Las escenas pensadas para explotar esta tecnología son mas bien pocas y el efecto no está del todo bien conseguido, por lo que me inclino a pensar -una vez más- que sigue utilizándose como un reclamo extra para vender mejor la película. Al menos en este caso el nivel del producto lo hace por si solo potable, sin necesidad de efectos tridimensionales.

En resumidas cuentas, "Piraña 3D" logra todo lo que se propone; mejora con creces al original y funciona de maravilla como un entretenimiento de terror pasajero y sin complicaciones, convirtiéndose es una de las pocas remakes de los últimos tiempos a la que no se le puede acusar de innecesaria.

Puntaje: 6/10

viernes, 21 de enero de 2011

"La reunión del Diablo" (Devil, 2010) de John Erick Dowdle

En un moderno rascacielos de la ciudad de Filadelfia cinco desconocidos quedan atrapados en uno de sus ascensores. Sin explicación alguna, uno por uno van siendo asesinados. En el exterior, un detective de la policía que investiga un misterioso suicidio cercano al edificio, monitoriza por medio de una cámara de video todo lo que sucede en el elevador tratando de encontrar una explicación racional a lo que está pasando. Pronto descubrirá que una siniestra fuerza sobrenatural está involucrada en todas esas muertes ya que una de esas cinco personas es el mismísimo Satanás.

El nombre de M. Night Shyamalan como autor intelectual de este film de ribetes terroríficos podría ser uno de los principales motivos para evitar verlo teniendo en cuenta los pésimos resultados de sus últimas obras, en especial la aburrida "La dama del agua" y la pretenciosa "El último Maestro del Aire".
De todas formas, es meritoria la persistencia del director indio por tratar de salir del pozo en el que él mismo se metió. Y aunque tengo dudas de que "La reunión del Diablo" lo haga salir definitivamente de ese pozo lo cierto es que funciona bastante mejor que sus películas anteriores.
En este caso Shyamalan pasa la batuta directriz a John Erick Dowdle, director de "Quarantine" la remake hollywoodense de la española "REC", para encargarse exclusivamente de la historia original. En base a dicha historia, el guionista Brian Nelson creó un guión cinematográfico que pretende ser el principio de una nueva trilogía de terror a la que Shaymalan ha titulado "Las crónicas nocturnas".
El resultado es un film de terror sobrenatural visualmente intachable y medianamente resultón, pero que carece de elementos suficientes para producir auténtica sorpresa en el espectador debido a que buena parte de su premisa ya viene enunciada en sus trailers promocionales. También conspira en ese aspecto la persistente voz en off que desde los primeros minutos de proyección revela buena parte del transfondo sobrenatural de lo que veremos en los minutos siguientes. Así, la única verdadera intriga para el espectador se centra en averiguar quien de los cinco ocupantes de ese elevador es la maldad encarnada.
La sensación de claustrofobia, elemento de capital importancia si tenemos en cuenta que el grueso de la trama se desarrolla dentro de un ascensor, tampoco está demasiado conseguida debido a los contínuos saltos que hace el guión a hechos que suceden en el exterior y a la enorme cantidad de personajes que allí aparecen, algunos realmente innecesarios y otros muy pobremente planteados con especial mención al guardia de seguridad latino, un estereotipo que de forma poco creíble se percata casi desde el comienzo de la sobrenaturalidad de lo que allí está sucediendo gracias a su conocimiento de una leyenda* que, muy casualmente, su madre le contaba de niño.
El cierre de la historia pretende funcionar como una moraleja relacionada a la recuperación de la fe humana como forma de vencer al mal, una inquietud bastante frecuentada por Shyamalan en sus historias y que emparenta la resolución de la película con la de episodios de series televisivas como "La Dimensión Desconocida" u otras similares.  Pero la efectividad o no de ese mensaje moralizante dependerá, en buena medida, del nivel de compenetración que haya tenido el espectador con la trama hasta ese momento.
"La reunión del Diablo" es un film de terror que se queda en un mero pasatiempo clase B. Pudo haber sido mucho mejor de no hacer tan evidente desde el comienzo el misterio central de su trama y de haber trabajado mejor la atmósfera de suspenso de la misma. Como primer episodio de una trilogía se puede decir que es aceptable, pero si Shyamalan pretende seguir adelante y tener éxito con ella sería aconsejable que piense en mejorar la calidad argumental de sus futuras entregas.

Puntaje: 5/10

(*) Hablando de leyendas; en el dvd de la película se incluye entre sus extras un documental en el que un supuesto experto en mitos sobrenaturales asegura que esa leyenda es muy popular en América Latina. Es una lástima que no aclare en que lugar de nuestro continente es tan "popular" una leyenda sobre personas atrapadas que vienen a ser asesinadas por el Diablo, porque les aseguro que siendo sudamericano jamás escuché de ella en mi vida. Me pareció una generalización ridícula de un mito extraído de alguna que otra región del continente con el único objeto de darle un sustento más real a la historia que narra la película, cosa que a mi modo de ver no le funciona demasiado bien.

lunes, 27 de diciembre de 2010

"Relámpago Azul" (Blue Thunder,1983) de John Badham

A comienzos de la década de 1980, el director John Badham vivía una racha de éxito. Sus películas de aquel entonces, sin ser en absoluto obras maestras, tenían un gran atractivo para el público en general por lo que resultaban bastante efectivas en taquillas. Posiblemente parte de esa rentabilidad se debiera a que sus films aunaban con bastante habilidad el concepto de cine-entretenimiento con algún mensaje o contenido referido a las realidades políticas y tecnológicas del momento. Ejemplos de ello fueron "Juegos de guerra" (Wargames, 1983) y "Cortocircuito" (Shortcircuit, 1985) dos películas que reflejaban su interés por los temas referidos a la aplicación de las innovaciones tecnologicas con propósitos militares.

Sin embargo entre esos dos títulos Badham dirigió "Relámpago Azul" film que al igual que los ya mencionados introducía elementos hi-tech de la época pero combinandolos con una trama policial que, si bien no era de lo más original, resultaba lo suficientemente atractiva como para enganchar al espectador.

En "Relámpago Azul" el gran Roy Scheider encarnaba al piloto de helicóptero de la policía Frank Murphy, que investigando la muerte de una conocida personalidad de la justicia de Los Ángeles descubre una conspiración política para obligar al gobierno a utilizar tecnología bélica en el combate contra el crimen en grandes ciudades. La clave de esa conspiración es el Relámpago Azul, un poderoso helicóptero blindado armado con un cañón ametrallador giratorio de alto poder, visión nocturna infrarroja, micrófonos capaces de escuchar conversaciones a kilómetros de distancia y toda una gama de gadgets enormemente avanzados para su época. Cuando Murphy descubre que los conspiradores planean utilizar el helicóptero con fines corruptos, decide robarlo para ganar tiempo y poder llevar ante la justicia las pruebas de su investigación. Pronto se ve perseguido tanto por sus propios compañeros de la policía así como por los mismos conspiradores.
Ni Badham ni el guionista Dan O´Bannon, recordado por su labor en el script original de "Alien: El octavo pasajero"(1979), tuvieron demasiados reparos en anotarse en la corriente de vehículos de alta tecnológica que en aquellos años comenzaban a invadir las pantallas gracias al éxito de películas como "Firefox" (1982) y series televisivas como "El auto fantástico" (Knight rider, 1983). Sin embargo, "Blue Thunder" resultó ser uno de los productos más serios y mejor encarados de su época. No hay excesos ni fantasías tales como computadoras parlanchinas ni armas activadas con la mente, respetando así ciertos márgenes de credibilidad ya establecidos al comienzo del film por un aviso en pantalla que explica que toda la tecnología que se ve a lo largo del relato ya estaba totalmente disponible en la época, cosa que es cierta. Uno de los puntos fuertes de "Relámpago Azul" además de sus estupendas secuencias de acción aérea, radica en que a pesar de ser la máquina bélica del título la verdadera protagonista, la trama no se resiente en los momentos en que el arrasador helicóptero no aparece. De hecho recién hace su aparición a la mitad del relato, pero para ese entonces la trama ya tiene el suficiente gancho para mantener prendido a cualquier aficionado el cine de acción. Todo un mérito para la labor de Badham como director, que supo mantener el ritmo del relato a pesar de que el guión de O´Bannon no sea de los más originales ni inspirados que le haya tocado escribir y al impactante duelo actoral entre Scheider y el villano de la historia, el casi siempre sobrio Malcom McDowell, que sube muchos enteros el valor del film.
Curiosamente, a pesar de que "Blue Thunder" estuvo siempre concebido como un film de acción, originalmente tenía bastante menos de la que se terminó viendo en pantalla. El primer guión escrito por el veterano Don Jakoby dedicaba buena parte de su tiempo a establecer una denuncia política claramente antimilitarista dirigida a la administración del presidente Ronald Reagan, quien por ese entonces sostenía la necesidad de un desarrollo exhaustivo de la tecnología militar que mantuviera a los Estados Unidos punteros en la carrera armamentista con la Unión Soviética. Los productores de la película no estuvieron muy de acuerdo con ese punto de vista al que consideraron demasiado reaccionario, por lo que le encargaron a O´Bannon que reescribiera buena parte de lo hecho por Jakoby. El resultado, sin ser algo exageradamente original, fue un argumento que equilibra cierto enfoque crítico sobre algunas políticas norteamericanas de la época referidas a la seguridad pública con la acción más vertiginosa, acción que ocupa casi totalmente la hora final de película. En éste último aspecto merece una mención especial la batalla final sobre la ciudad de Los Ángeles, una cacería aérea entre helicópteros trepidante e impecablemente filmada. Hoy en día y gracias a los consabidos efectos digitales mediante, escenas de acción de este tipo no serían demasiado difíciles de igualar. Pero estamos hablando de un producto filmado a comienzos de la década de 1980 y cualquier secuencia de ese tipo requería de un enorme trabajo de maquetería así como de filmación de acción real, lo que hace que sea todo un logro para su momento y un verdadero gozo de visionar casi treinta años después de realizada.

"Relámpago Azul" es un film altamente recomendable para cualquiera que disfrute del buen cine de acción. Es uno de esos productos que marcaron época, un claro exponente de ese cine ochentero que fue un patrón a seguir dentro de su género. Su éxito propició la producción de un serie televisiva de muy corta duración -apenas 11 episodios- protagonizada por James Farentino en la que el poderoso helicóptero combatía a algún enemigo aéreo nuevo al final de cada capítulo. Aún así resultó un producto demasiado rutinario, carente del atractivo que el film original tenía.

Puntaje: 7/10

miércoles, 22 de diciembre de 2010

"El último Maestro del Aire" (The last airbender, 2010) de M.Night Shyamalan

En un mundo dividido en cuatro grandes naciones que se disputan el control, una pareja de hermanos encuentra en medio del hielo a un chico que ha permanecido congelado durante un siglo. El mismo resulta ser el avatar Aang, el único ser con el poder de comunicarse con el mundo de los espíritus, controlar los cuatro elementos y capaz de mantener el equilibrio del poder en el planeta. Al saber de su reaparición, la poderosa Nación del Fuego se propone capturarlo para controlar de forma definitiva al resto de las naciones.

Admito que no conozco mucho de "Avatar: La leyenda de Aang", la serie animada de Nickelodeon en la cual se basa "El último Maestro del Aire" por lo que me es imposible evaluar aquí el contenido de la película en función de la mucha o poca fidelidad que pueda tener con el producto televisivo. De hecho, es probable que el no saber mucho de la temática de la serie haya incidido, al menos en mi caso, en que tuviera una visión bastante imparcial del film de Shyamalan y que por ello que no me pareciera tan malo como a muchos -sobre todo a fanáticos del dibujo animado- al punto de mandarlo a la quema sin muchos miramientos.
Ciertamente, no es una película memorable en ningún sentido, pero no me pareció un film detestable ni que merezca el repudio que ha recibido de la crítica y del público en general. Su principal defecto, a mi modo de ver, es que como suele suceder con casi toda adaptación de un seriado televisivo al formato cinematográfico sus esfuerzos por condensar en dos horas lo que cualquier serie tarda meses en plasmar son insuficientes. Si bien al comienzo un título nos avisa que éste es el primer capítulo de lo que será una saga de películas, lo que hace que uno ya de por sentado que muchas ideas serán mejor desarrolladas a lo largo de los capítulos venideros, no sirve de excusa para que todo resulte tan esquemático y con tan poco esmero en el desarrollo de las ideas principales de la trama quedándose en lo más básico de lo que debió ser en aras de economizar tiempo de metraje.

Esto es particularmente visible a la hora de definir a los personajes centrales -sobre todo la pareja de hermanos y el mismo Aang (Noah Ringer)- que parecen escritos a las apuradas; sus decisiones y sus diálogos son de una simpleza que bordean lo infantil. Hay poca o nula introspección en los sentimientos y conflictos internos de Aang al saberse un ser tan poderoso sobre quien recae una responsabilidad tan grande como es la de utilizar sus poderes para mantener el equilibrio entre las naciones, detalle que según tengo entendido es piedra angular del seriado televisivo.
Lo mismo sucede a la hora de encarar a los villanos -los miembros de la Nación del Fuego- que resultan soberanamente arquetípicos. Sus maléficas motivaciones de dominación mundial son tan explícitamente básicas que no es para nada difícil emparentarlos con los villanos más infantiles de las películas de Disney. El guión dedica algunas secuencias a exponer algunas rivalidades personales entre ellos -el enfrentamiento del príncipe con su codicioso tío, el desprecio de su padre ante su fracaso en batalla, etc.- intentando establecer un tejido dramático que le dé algo más de dimensión de la que tienen, pero no se toma siquiera un minuto en explicar de que manera atrapar al avatar les ayudará a controlar al resto de las naciones.
Toda esta exagerada economía de la que hace abuso el guión de Shyamalan al desarrollar a sus personajes es a duras penas compensada por las secuencias de acción, que si bien resultan numerosas y en general bastante estéticas, no son nada del otro jueves. La más llamativa a mi gusto es la batalla final, que me resultó bastante espectacular mostrando de buena manera la maquinaria de guerra de la Nación del Fuego en acción en un alarde de efectos CGI destacable. De todas formas, llega tarde como para colmar todas las expectativas generadas por el resto de la trama.

Hay demasiados tiempos muertos y diálogos inútiles así como contenidos metafísicos incongruentes o mal explicados -lo de la muerte del pez que forma el "Yin Yang" y su devastador resultado, por ejemplo, que tal como está propuesto resulta algo ridículo- que hacen que la trama vaya perdiendo interés y fuerza al punto de desear que pase rápido o que llegue pronto la próxima secuencia de acción que revitalice un poco la cosa.

Aún así, con mas defectos que virtudes, debo insisitir en que no me pareció un desastre total. Me esperaba algo mucho peor. Sigue siendo una lástima que Shyamalan no levante la puntería con lo que elige llevar a la pantalla. Con "El último Maestro del Aire" parece haberse querido anotar en ésta desgastante moda hollywoodense de hacer sagas épicas de varias películas de duración. No sé si el relativo fracaso en taquillas de ésta primera entrega de la serie afecte negativamente su intención de seguir adelante con la misma, pero es indudable que tendrá que hacer un mucho mejor trabajo en la siguiente entrega si pretende vivir de ella los próximos años.

"La dama del agua" (2007), aquel soporífero cuento infantil escrito y dirigido también por Shyamalan que resultó un verdadero -y merecido- fracaso, representó un quiebre y un paso atrás en su carrera que hizo que más de uno nos preguntáramos a donde había ido a parar la calidad de sus primeras películas. "The last Airbender" me parece un producto bastante más potable que "La dama del agua" pero aún así está muy lejos de lo mejor que le hemos visto como guionista y director.

Puntaje: 4/10

martes, 30 de noviembre de 2010

"Los indestructibles" (The expendables, 2010) de Sylvester Stallone

Creo que está más que claro desde hace unos cuantos años que las capacidades como comerciante de Sylvester Stallone exceden con creces las artísticas. Aunque su olfato empresarial no siempre le ha dado buenos resultados -recordar sus penosas incursiones en el terreno de la comedia con cosas como "Oscar" (1990) o "Para, o mi mamá dispara" (1992)- lo cierto es que cuando se trata de cine de acción puro por lo general siempre ha sabido con qué volver al terreno del éxito.

Ejemplo de ello fue su última entrega de la saga Rambo, escrita y dirigida por él mismo, que representó un dignísimo regreso con gloria al tipo de cine que le dió a Sly la fama que aún tiene.
Supongo que con "Los indestructibles" intentó hacer lo mismo aunque con un perfil diferente; empaquetar aquella vieja gloria de los años 80 y 90 en un envoltorio adornado por algunos de los nombres más conocidos del género acción de las dos últimas décadas.
El resultado se puede decir que es aceptable, aunque por las expectativas generadas tras casi un año de promesas, a mi modo de ver debió haber sido otra cosa.

No quiero decir que "Los indestructibles" sea una mala película, pero adolece de un ritmo bastante rutinario. No hay en su historia nada que siquiera mejore un poco todo lo que hemos visto en el género en los últimos años.
El guión, co-escrito por el propio Stallone, intenta apostar al encuentro de todas las caras conocidas de su elenco como su principal atractivo pero al precio de olvidar casi por completo darle algo de dimensión a los personajes que interpretan. Lo mismo sucede con la calidad de la historia en sí, que no es más que un rejunte de ideas y situaciones sacadas de una docena de películas parecidas. Así, volvemos a tener otro país sudamericano con una capital que se parece a un pueblito mexicano, gobernado por un dictador tercermundista al que los héroes de siempre, en este caso Sly y su equipo de mercenarios, deben derrocar.
Y eso es todo. No hay diálogos demasiado brillantes, ni personajes demasiado atractivos, ni secuencias de acción desbordantes de aquella ilógica tan popular que le dió al cine de género ochentero su particular carisma.
Para peor, a excepción de Stallone y Statham que son los verdaderos protagonistas, el resto del elenco se reparte entre cameos y papeles que se asemejan a apariciones especiales . Schwarzenegger está cinco minutos en pantalla y Bruce Willis como mucho seis. Mickey Rourke se despacha un monólogo a la mitad de la película que viene siendo lo más valioso de toda su participación y Jet Li tiene un par de secuencias de pelea -una de ellas contra un Dolph Lundgren que tampoco aparece mucho- y poco más. El resto del reparto -a excepción de Eric Roberts que aquí ejerce de villano de la función- son en su mayoría estrellas de la lucha profesional norteamericana, tipos que cronológicamente hablando son recién llegados al mundo del cine y que no dicen mas de una veintena de palabras durante todo el film.

Todo deja la sensación de ser demasiado breve y rápido, como si los 90 minutos que dura la película debieran haber sido al menos 120 o más para darle mayor peso a sus protagonistas así como más interés a la trama.
Al menos, las secuencias de acción, aunque no sean nada del otro jueves, están bastante bien filmadas demostrando que en eso Stallone no ha perdido el pulso y que lo que le vimos hacer en "John Rambo" no fue mera casualidad.

"Los indestructibles" no es ni por asomo aquella reunión memorable de viejas estrellas de acción que uno imaginaba tras ver los trailers promocionales, principalmente porque el guión es incapaz de generar la nostalgia necesaria para que lo sea. Es un producto que solo se deja ver y que funciona mejor si no se tiene pretensión alguna de visionar algo medianamente similar a lo que su publicidad previa prometía.

Puntaje: 5/10

lunes, 29 de noviembre de 2010

Se ha ido un grande: Falleció Leslie Nielsen

Hollywood nuevamente de luto.
El veterano Leslie Nielsen, uno de los últimos grandes exponentes del cine humorístico de las últimas tres décadas, nos ha dejado.
Aunque posiblemente será recordado por siempre por su faceta de comediante, lo cierto es que ese aspecto de su carrera recién tomó relevancia a comienzos de los años 1980. Mucho antes de eso, en 1956, protagonizó el clásico de ciencia ficción "Planeta prohibido" (Forbidden planet) junto a la bellísima Anne Francis. El éxito del film supuso para Nielsen una puerta de entrada a nuevos roles dramáticos que le otorgaron el reconocimiento del medio cinematográfico. Sin embargo, para 1970 su estrella de actor casi se había apagado, quedando relegado a papeles secundarios y a villanos de poca monta.

No sería hasta el arrollador éxito de "Y donde está el piloto?" (Airplaine!, 1980) que su carrera resurgiría lentamente. Más tarde encarnaría al disparatado y torpe teniente Frank Drebin en "Police Squad" (1982) serie televisiva que a pesar de haber sido cancelada en su sexto episodio logró alcanzar cierto status de culto que animaría a sus productores, David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker a llevar la misma idea al cine en la trilogía "La pistola desnuda" (The naked gun). El éxito de la saga convirtió a Nielsen en estrella y de ahí en más en una cara habitual en docenas de comedias a lo largo de las dos últimas décadas.

Aunque ya en algunas de sus últimas películas se notaba su deterioro físico, Nielsen solo dejó de trabajar cuando se vió obligado a seguir un estricto tratamiento médico.
Falleció internado en un hospital de Fort Lauderdale debido a complicaciones relacionadas con una neumonía. Tenía 84 años de edad y casi 60 de carrera actoral.
Hasta siempre Leslie.