El transbordador espacial Wiston Churchill viaja hacia el cometa Halley con la intención de estudiar de cerca al más famoso cometa de la historia. Pero al acercarse detectan en su cola un enorme objeto que resulta ser una astronave. Al abordarla, los astronautas descubren un grupo de alienígenas aparentemente humanos en estado de hibernación los cuales son traídos a la Tierra con pavorosas consecuencias."Fuerza siniestra" (título con el que se conoció en Uruguay y buena parte del mundo de habla hispana) fue una película planeada para aprovechar el supuesto tirón publicitario que significaba el pasaje del cometa Halley por las cercanías de nuestro planeta en 1986. Tobe Hooper, director de la sobrevalorada "La masacre de Texas" (1974), tomó las riendas de la dirección de este film pastiche, mezcla de varios elementos del cine fantástico como lo son los zombies, los vampiros y las invasiones alienígenas. Sin embargo el fracaso en taquilla evidenció lo equivocado de la idea. El guión está basado en una paupérrima novela de Collin Wilson en la que unas criaturas alienígenas llegan a la Tierra y sobreviven alimentándose de la energía vital -alma o como quieran llamarlo- de los seres humanos.
Precisamente toda esta secuencia inicial resulta ser lo más interesante de todo el film, pues la atmósfera generada durante esos minutos promete mucho más de lo que se termina viendo. Una vez en nuestro mundo (mas exactamente en Inglaterra) las criaturas resucitan, y lideradas por una bella alienígena (una desconocida Mathilda May en sus quince minutos de gloria) comienzan a hacer lo suyo transformando a gran parte de la población de Londres en una horda de zombies sedientos de energía vital. El único sobreviviente de la expedición que encontró a estos seres (Steve Railsback) esconde la clave para detener lo que puede ser el fin de la especie humana.

A pesar de todo, el balance final resulta negativo. Como espectáculo visual "Fuerza siniestra" puede tener su atractivo, pero su historia es tan débil y está narrada de una forma tan poco convincente que nunca llega a atrapar, relegándola a ser un producto de consumo casi exclusivo para los aficionados a las mezclas mas descerebradas de terror y ciencia ficción que no tengan mayores exigencias.

Nolan maneja estos conceptos con relativa efectivida aunque dedicandole demasiado tiempo -algo más de una hora entera de película- pura y exclusivamente a la explicación de las leyes que rigen ese universo onírico en el cual los protagonistas deberán cumplir su misión. Eso no es implícitamente malo, pero por motivos diversos, que incluyen la enorme cantidad de información que el espectador debe procesar en ese tiempo, no terminan de cuajar del todo bien lo que hace que llegada la segunda hora de metraje, en la que se desarrolla la acción más vertiginosa del relato, el espectador pueda sentirse bastante perdido y termine asistiendo solo a un conjunto de secuencias en gravedad cero y de tiroteos muy bien filmadas pero que no tienen demasiado sentido con todo lo explicado.
Tampoco ayudan demasiado las nuevas lineas argumentales que intentan explicar cosas que el animé original dejó en el tintero, como el origen de Saya o su relación con el villano Onigen, una vuelta de tuerca que se va haciendo demasiado obvia durante la narración y por ende poco efectiva.



En el apartado de las actuaciones, me sorprendieron algunas como la de Mariah Carey, casi irreconocible bajo ese pelucón negro que le tocó en suerte, interpretando a una no muy convicente asistente social o la interpretación de Mo´Nique como la desquiciada madre de Precious, una actuación poderosa pero dudosamente merecedora del premio de la Academia que se llevó.

Técnicamente sigue siendo tan intachable como sus antecesoras aprovechando los avances que se han producido en su campo en los últimos años. Se ha perfeccionado el diseño de los protagonistas así como su animación y se ha puesto mucho más énfasis en la terminación de los ambientes sobre todo en lo referente al colorido de los mismos, brillos y efectos de iluminación. 