Perseo, hijo ilegítimo del dios Zeus, debe rescatar a su amada Andrómeda que ha sido entregada en sacrificio al monstruoso Kraken. Tiene 30 días para ello, recorriendo vastas regiones y enfrentando todo tipo de amenazas en busca de la cabeza de Medusa, cuyo poder es lo único que puede detener al Kraken.
Sería injusto decir que Harryhausen fue el principal culpable, pero ciertamente, le faltó demasiado pulido a sus secuencias de efectos especiales. La interacción de criaturas fantásticas en miniatura con personajes y escenas reales cantan demasiado a lo largo de todo el metraje; diferencias contínuas de iluminación, de tamaños y de sombras terminan por hacer que hasta el espectador menos ducho se de cuenta que hay demasiada pobreza en el acabado de sus efectos. Posiblemente ello se deba a que buena parte del presupuesto del film se volcó en contratar a las luminarias de su reparto, empezando por un actorazo como Laurence Olivier, que aún aquejado de la enfermedad que lo terminaría matando, igualmente compuso un estupendo dios Zeus. Junto a él también aparecen un impecable Burgess Meredith y una legendaria Ursula Andress, que aún conservaba algo de la belleza de su época de chica Bond aunque su participación se reduce a decir veinte palabras en toda la película. Es una pena que ese cuidado en la elección de secundarios no haya estado en la de su protagonista, Harry Hamlin en el papel del valeroso Perseo, un actor apático y poco expresivo con el que es casi imposible identificarse debido a su lejanía con el personaje.
Por otro lado, el guión escrito por Beverly Cross tampoco ayudó mucho. Cross era un apasionado de la mitología griega que había intentando durante años llevar el mito griego de Perseo a la pantalla. "Furia de Titanes" fue su oportunidad de hacerlo, pero la verdad es que fue una oportunidad desperdiciada. Su historia está repleta de tiempos muertos y de secuencias que parecen fabricadas solo para meter algún efecto especial cuando se puede. Así, hay momentos realmente chatos -las largas chácharas de los dioses encabezados por Zeus y casi toda la hora inicial de película- con otros de estupenda tensión que debieron ser el patrón a seguir -la entrada en la guarida de Medusa, de lo mejor de toda la película- y algunas secuencias de acción de puro relleno -la pelea contra los escorpiones gigantes, pésimamente fotografiada y demasiado larga-.
Para peor, la dirección del televisivo Desmond Davis es tan impersonal como irregular, al punto que hay momentos en que parece estar dirigiendo un episodio de alguna serie televisiva o algo por el estilo. Sencillamente no era el indicado para un film de características épicas como este.
"Furia de Titanes" queda entonces relegado a ser un producto mas apto para los fanáticos de Harryhausen y para los nostálgicos mas acérrimos a su trabajo que para cualquier otro. De haberse filmado diez años antes quizás hubiese tenido una mejor acojida en su momento y un mejor recuerdo hoy. Lamentablemente, ya era demasiado antigua al momento de su concepción.
Puntaje: 4/10







Otro punto relevante es el elenco elegido, formado por actores perfectamente reconocibles e identificables con sus símiles adultos del futuro que integran la tripulación de la Enterprise. Especialmente llamativo el parecido de algunos de los protagonistas, en especial Karl Urban con el desaparecido DeForest Kelly que compone un Dr. McCoy impecable y Zachary Quinto encarnando a un jovensísimo Spock realmente muy parecido al original. En cuanto a Chris Pine, su parecido físico con el capitán Kirk que otrora encarnara William Shatner es casi inexistente, pero compensa esa carencia con una actuación repleta de los ticks y comportamientos que hicieron del personaje original la leyenda que es hoy dentro de la mitología trek. Punto extra adicional a la aparición de un veteranísimo Leonard Nimoy, que vuelve a su papel de Spock en una intervención pequeña pero crucial para el desarrollo de la historia, lo que hace que su papel no pase como un mero homenaje.


Sin embargo y muy a su pesar, el argumento adolesce de notorias carencias de ritmo. Muchas secuencias parecen demasiado accesorias y repetitivas. También algunas vueltas argumentales lucen muy ambiguas, sobre todo en lo que refiere a la naturaleza del supuesto asesino que de a ratos presenta características sobrenaturales que resultan demasiado caprichosas y que no pegan del todo bien con la forma en la que el personaje es perfilado desde el comienzo del relato.