Andy ha crecido y está por partir a la universidad. Sus juguetes están preocupados por saber cual será su destino ahora que su dueño ya no jugará más con ellos. Por un mal entendido, la madre de Andy termina donándolos a un jardín de niños, lugar que a primera vista parece el mejor sitio para volver a empezar. Sin embargo, los juguetes residentes no les harán las cosas nada fáciles.No hay dudas que estos 10 años que han pasado desde el estreno de la segunda película de la ahora trilogía "Toy Story" no han sido en balde.
Son muchos los productos similares y competidores directos que han aparecido en ese tiempo, pero el encanto de personajes como el valiente vaquero Woody o el astronauta Buzz Lightyear es difícil de superar y esto es algo que sus creadores tenían muy claro. Es por eso que se tomaron una década para idear una historia a la medida del éxito de las dos entregas anteriores y que al mismo tiempo les hiciera honor a esos personajes a los que todos recordamos con tanto cariño.
Pues bien; debo decir que los señores de Pixar lo lograron de nuevo, porque "Toy Story 3" es una maravilla a la que cuesta comparar con sus antecesoras, no porque su nivel cualitativo sea menor, sino porque es uno de esos raros casos donde es muy dificil saber en que lugar de preferencia colocarla.
Técnicamente sigue siendo tan intachable como sus antecesoras aprovechando los avances que se han producido en su campo en los últimos años. Se ha perfeccionado el diseño de los protagonistas así como su animación y se ha puesto mucho más énfasis en la terminación de los ambientes sobre todo en lo referente al colorido de los mismos, brillos y efectos de iluminación. La versión en 3D -que fue la que yo vi- destaca en algunas ocasiones realzando determinadas secuencias, sobre todo cerca del final, pero realmente no se pierden de mucho si la ven en su versión 2D.
Lo realmente importante es que toda esta parafernalia tecnológica está al servicio de una historia que es la verdadera estrella de la película. Una historia que homenajea no solo a otros géneros y películas -"El gran escape" como la referencia mas obvia- si no también a las dos películas anteriores, tomándose el tiempo hasta para explicar por qué algunos personajes vistos anteriormente ya no están pero al mismo tiempo introduciendo otros nuevos. Y en este último apartado cabe destacar al vanidoso Ken -imposible no reirse con las recurrentes bromas sobre su dudosa masculinidad y su
condición de accesorio Barbie- y el oso Lotso, un enorme oso de peluche de tierna sonrisa pero tras la cual esconde unas malévolas intenciones. Hay otra docena de personajes nuevos cuya lista de nombres sería imposible de incluir en este comentario y que hacen de esta tercera película algo aún más especial de lo que ya es."Toy Story 3" conserva todo el humor y encanto de sus antecesoras, y en algunos momentos hasta los supera, cosa tremendamente difícil de hacer en los tiempos que corren. La prueba mas notoria de ello es el triste periplo del personaje estrella de la Dreamworks, "Shrek", que luego de habernos maravillado a todos con la primera entrega hace ya 9 años degeneró en una larga serie de películas -la cuarta se estrena justamente en estos días- repleta de ideas mal recicladas que solo lograron que el personaje y su universo se desgastaran por una abusiva sobreexplotación.
En cambio, el espíritu original de aventura, de humanidad y calidez que desprenden los juguetes vivientes de Pixar sigue intacto década y media después.
Esta tercera película da toda la impresión de ser el punto final de la saga. Si realmente lo es, resulta brillante, pero si no solo cabría pedirle a sus creadores que se tomen otra década más si hace falta para igualarla o superarla.
Frente a maravillas así nuestro niño interior siempre estará dispuesto a esperar.
Puntaje: 8/10

Lamentablemente, la combinación de todos esos conceptos queda lastrada por un guión demasiado soso, al que si bien hay que reconocerle que no se demora demasiado en ir al meoyo del asunto, está plagado de ideas repetidas, quizás muy buenas en el papel pero que en su traslación a la pantalla simplemente no funcionan. El potencial de la idea de trasladar los terrores de un videojuego embrujado al mundo real se hunde bajo el peso de unos diálogos horrendos y unas actuaciones mediocres por parte de un elenco de treintaiñeros que interpretan personajes que supuestamente andan en sus veinte. Los efectos especiales son pocos y muy pobres. Las secuencias de sangre y las muertes lucen muy poco imaginativas, repetitivas y para nada impactantes. Para colmo de males y c
El talento de De Palma tras la cámara es innegable, reafirmándose en sus habituales tomas en cámara lenta de varios minutos de duración -especialmente impresionante la secuencia de escape que promedia la película- respaldadas por la excepcional banda sonora del maestro John Williams que aquí realizó uno de los mejores trabajos de su carrera.
Los efectos especiales, que a priori deberían ser uno de los puntos fuertes en un producto de este tipo, a duras penas alcanzan a ser aceptables, evidenciando en muchas ocasiones la calidad infografica de sus diseños, sobretodo en las estructuras como naves o vehículos espaciales que lucen en su mayoría bastante mas pobres que los que se pueden ver en las últimas versiones del videojuego.