
Evidentemente, la corrupción política es el eje sobre el que gira toda la trama, que es bastante bien llevada por Kevin Macdonald durante las casi dos horas y pico que dura, que sabe mantener bien la atención del espectador merced a una serie de revelaciones inesperadas y a unas vueltas de tuerca ejecutadas de forma precisa y en los momentos justos para producir impacto. Ayuda bastante a todo esto el que el guión esté firmado por Tony Gilroy, director y guionista especializado en el tema de las conspiraciones gubernamentales -no en vano también firmó los guiones de la trilogía de espías sobre Jason Bourne- y al que hace poco tiempo le vimos la floja "Duplicity", también escrita y dirigida por él.
La actuación de Russell Crowe destaca bastante sobre la del resto del elenco, volviendo a demostrar su enorme versatilidad a la hora de interpretar papeles de todo tipo. Su compañera de reparto, Rachel McAdams, no le va en zaga y compone un papel que, sin brillar, está a la altura. En cuanto a Ben Affleck, bueno, siempre he dicho que no me parece tan mal actor como muchos sugieren y que suele ser bastante infravalorado cuando le tocan papeles de corte dramático como en este caso. Lo cierto es que aquí no está ni mejor ni peor que en otras interpretaciones similares de su carrera, pero sin dudas que, junto con cierto apresuramiento innecesario en los minutos finales de película, su labor está entre lo más flojo de la misma.
Como dije al comienzo, "Los secretos del poder" no es una película que marque algo fuera de lo común en su género, pero es un producto de suspenso súmamente competente, bien llevado y actuado, cuyas dos horas y pico de duración bien merecen ser vistas.
Puntaje: 6/10