jueves, 4 de junio de 2009

Leviathan (1989) de George P. Cosmatos

Hacia fines de la década de los 80, el cine fantástico hollywoodense funcionaba casi exclusivamente en base a la aplicación de ideas tomadas de películas de género que resultaron taquilleras a lo largo de los 10 años anteriores. Así surgieron docenas de clónicos de clásicos como "Terminator", "Robocop" o "Alien" entre tantos otros, la mayoría de ellos de bajísimo presupuesto y dudosa calidad general.

"Leviathan" viene a colocarse en la cima del montón de lo más rescatable dentro del grupo de clónicos ochenteros, lo que tampoco significa que su calidad intrínseca sea demasiado alta.
Su base argumental no podría ser mas remanida; los integrantes de una instalación minera submarina descubren un navío soviético hundido, tras lo cual deberán enfrentar a una forma de vida mutante monstruosa que anidaba en su interior y que se introduce en sus instalaciones matándolos uno por uno.

La falta de originalidad del producto se ve acentuada por la aparente incapacidad -o falta de interés, vaya uno a saber- tanto del director George P. Cosmatos, un impersonal especialista en cintas de acción, como de los guionistas en intentar disimular mínimamente las evidentes fuentes en la cuales se inspira o, mejor dicho, a las cuales plagia de forma casi indiscriminada. Así, y sin mucho esfuerzo, el espectador puede hacer una fácil sumatoria de elementos ya vistos en cantidad de otras producciones similares; los corredores oscuros y los lanzallamas de "Alien", la atmósfera opresiva y claustrofóbica de "El Secreto del Abismo" y la amenaza sobrenatural multiforme de "La Cosa", entre unas cuantas más.

Un detalle a destacar también es la composición del reparto, repleto de caras conocidas, al menos en ese momento, que incluyen a un Peter Weller post-Robocop en un protagónico que no le aportó nada a su carrera, una preciosa Amanda Pays, actriz que jamás pudo remontar una carrera fuera de los papeles secundarios, un Hector Elizondo totalmente perdido y desperdiciado y un insoportable Daniel Stern interpretando a un obseso por el sexo que viene a ser el personaje "gracioso" del grupo pero que termina resultando pesado y baboso. Afortunadamente, está entre los primeros en morir.
Por otra parte, el trabajo del desaparecido especialista en efectos visuales, Stan Wiston, resulta bastante pobre comparado con otros de su propia carrera. Su amenazante criatura asesina jamás se deja ver completa y casi siempre aparece y ataca oculta entre las penumbras, como intentando tapar las carencias de diseño propias de un presupuesto ajustado.

Como punto a su favor se puede destacar la lograda estética general, que presenta unos escenarios de alta tecnología bastante funcionales y muy logrados, algo poco común en producciones clase B de esa época más proclives a arreglar todo con unas cuantas mamparas cubiertas de lucecitas para simular tecnologías inexistentes.
Igual de destacable también es la banda sonora del genial Jerry Goldsmith, que sin ser lo mejor de su carrera, ayuda bastante a darle ritmo al asunto en los momentos más flojos de la trama.

Es una pena que "Leviathan" haya optado ir por el camino del plagio directo, sin ninguna variante que la diferencie demasiado ya no digamos de producciones de más presupuesto, sino también de clónicos similares, porque de haber tomado otro camino el resultado final hubiese sido algo mucho más digno que la mayoría de producciones serie B de esa misma época.

Puntaje: 4/10

2 comentarios:

  1. El clon de las profundidades

    Es un aceptable producto que emula otros clásicos tales como “Alien” o “The abyss”.
    Tiene a favor toda la atmósfera claustrofóbica bien construida a base de un buen pulso narrativo, de un logrado diseño de arte y de sugerentes escenarios interiores propios de un buque submarino donde un monstruo mutante acecha amenazante en los escasos espacios que hay para escapar.
    Pero el problema de este filme es que tarda bastante en arrancar, la primera media hora es demasiado dialogada y aburre un tanto.
    Otra falencia de la cinta es que en su desenlace se traza una resolución improvisada y poco creíble, echando por tierra todo el clima de tensión y opresión logrado durante gran parte del metraje.
    La última parte del filme es muy dinámica, con bastante despliegue de efectos especiales basados en artilugios técnicos y protésicos para dar vida a lo sobrenatural.
    Desde las interpretaciones tenemos a varios actores de renombre, no obstante todas son interpretaciones efectistas y resultonas para un producto que combina terror y ficción de manera potable.
    Claro que la cinta es trillada y copia muchos formulismos de los ya visto en los clásicos mencionados, pero al menos se copian bien las ideas y a grandes rasgos este clon funciona como entretenimiento.

    5/10

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  2. Coincido plenamente en lo indicado. La película es realmente pobre. No obstante, soy más duro, en tanto que me veo incapaz de ver ningún mérito salvable, ni tensión ni claustrofobia por ningún sitio. Todo me parece manido y poco meritorio y no creo que el plagio masivo llevado a cabo (Alien, Aliens, Abyss, Profundidad 6, Atmósfera cero, La cosa) haya sido realizado correctamente. Más bien creo que emana un aire a serie B y cutrez que tira para atrás cuando se trata de los diálogos, los personajes y, en general, el rodaje en interiores.

    Y eso que su presupuesto fue enorme. De hecho, y puesto que parte del metraje se rodó en Italia, en su momento fue la película más cara rodada en Europa.

    Respecto a Amanda Pays, efectivamente, nunca llegó a alcanzar el estrellato. Y eso que esta cinta tenía todos los componentes para ser el blockbuster definitivo que la pusiese en primera división tras varios años mejorando su currículo. Pero no, no pudo ser.

    De hecho, tras esta película se metió en la serie "Flash" (1990), que fue cancelada tras una primera temporada carísima y mal recibida por la audiencia. No exagero cuando digo que, tras la pifia de "Flash", Amanda no volvió a hacer nada mejor. Muy al contrario, enfiló derroteros nada recomendables que la llevaron, primero a la serie B (en el peor sentido de la palabra) y luego a apariciones fugaces en series televisivas de terceros. Acabó abandonando el cine y centrándose en su negocio inmobiliario (al parecer mucho más lucrativo que su trabajo como actriz) y en su familia.

    Le dejo un hiperenlace a la hemeroteca de El Pais en donde, con fecha de julio del 88, se habla del rodaje de esta película.

    http://elpais.com/diario/1988/07/17/cultura/585093605_850215.html

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