Poco nuevo que contar tiene esta nueva entrega de una de las sagas de terror mas longevas de lo que va de esta década. En lo personal, sigo sosteniendo que el mejor formato para la idea original hubiese sido la trilogía, aún cuando ya en la tercera entrega se notaba que no había mucho más que contar. Y esta quinta entrega es la confirmación de eso.En el capítulo anterior, el Jigsaw original (Tobin Bell) muere, no sin antes pasar la posta de su sangriento trabajo a un sucesor, el agente Hoffman del FBI (Costas Mandylor) . Este capítulo se centra fundamentalmente en mostrarnos, con los acostumbrados flashbacks mediante, como ambos personajes llegaron a conocerse. Básicamente eso es todo. El resto es casi un calco de lo ya visto hasta la entrega anterior dejando cualquier factor sorpresa anulado casi por completo.
La gracia del asunto a estas alturas radica pura y exclusivamente en ver como las acostumbradas y cada vez más rebuscadas trampas mortales del nuevo Jigsaw trituran, revientan o mutilan a sus selectas víctimas. Supongo que para los más acérrimos fanáticos del personaje eso será suficiente motivo para ver la película -y las que seguramente vendrán- pero ni para ellos ni para el resto habrá novedad o revelación alguna destacable.
Lo más encomiable sigue siendo el trabajo de mantener desde el inicio de la serie la misma estética oscura y lúgubre, trabajo que en las sagas de terror demasiado prolongadas en el tiempo suele perderse o directamente no tomarse en cuenta.
Fuera de detalles como este, el producto tiene tan poco para ver como para contar.
Puntaje: 3/10










