
Zack Snyder adquirió popularidad como director hace pocos años gracias al estreno de sus muy buenas adaptaciones a la pantalla grande de las novelas gráficas "300" y "Watchmen". En ambos films dejaba constancia de un estilo muy propio para filmar las secuencias de acción mediante el uso de ralentis y aceleraciones de movimiento repentinas, además de una aplicación bastante artística de los efectos digitales en función de la historia.
Pero Snyder deseaba desde hacía años tener la oportunidad de plasmar en imágenes una idea propia y alejarse así de las adaptaciones de obras escritas por otros. La oportunidad se le presentó tras el éxito de "Watchmen" que hizo que los estudios Warner aceptaran financiar el guión de "Sucker Punch" escrito por él mismo.
Uno podía suponer que al tener libertad total en el proyecto y por los notables antecedentes de sus obras anteriores, el producto resultante sería soberbio. Lamentablemente no fue así.
"Sucker Punch" es notoriamente hija de la mente creativa de Snyder en lo que se refiere a lo visual y a lo estético, pero salvando esto lo demás solo puede calificarse como decepcionante.
La historia que nos propone es una mezcla de estilos y géneros hilvanados por una trama que combina lo real con lo imaginario de una forma demasiado ruidosa, que abusa bastante tanto de la paciencia como de la credulidad del espectador.
Por lo general no tengo problemas para asimilar tramas fantásticas por más rebuscadas que las planteen, siempre y cuando la historia se mantenga dentro de un cuadro de coherencia interna capaz de sostener el interés. El tema es que el drama vivido por Baby Doll y sus esfuerzos por evadirlo imaginando mundos de fantasía repletos de soldados mutantes, dragones y robots asesinos, huele por todos lados a pura excusa para que Snyder demuestre -otra vez- lo que sabemos desde hace rato que mejor sabe hacer; filmar cine de acción.

Lamentablemente para Snyder su creación personal demuestra que sus capacidades como guionista y creador de universos propios están muy por debajo de sus habilidades para plasmar en imágenes la acción.
El sabor de boca que deja "Sucker Punch" al terminar no es mejor que el que dejaría una partida a cualquier videojuego de acción aunque, en este caso, seguramente la sensación de insatisfacción por haber perdido el tiempo con algo tan vacuo no sea tan molesta.Puntaje: 4/10